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	<title>Tia Xime &#187; Pan Viejo</title>
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	<description>Tia Xime, consejos de amor y relatos de amor efectivos</description>
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		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 6</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 04:02:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Compasión]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Pan Viejo]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>

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		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 5: En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero. Capítulo 6 Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones. Era una nueva vida. Sharmoota era feliz. Su hija lo miraba con respeto y ya no salía con muchachos que no tuviesen dinero, o al menos padres adinerados. El visir había visto que la silla iba en buen camino y todo estaba funcionando bien. A pesar de eso, Zibik no podía dormir. Su conciencia estaba intranquila. Su sueño le había abandonado y los versos del horrible poema que estaba de moda en todo el reino lo acechaban todo el tiempo, como un familiar al que se le debe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/">Capítulo 5: En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero.</a><br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 6</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br></p>
<p>Era una nueva vida. Sharmoota era feliz. Su hija lo miraba con respeto y ya no salía con muchachos que no tuviesen dinero, o al menos padres adinerados.  El visir había visto que la silla iba en buen camino y todo estaba funcionando bien. A pesar de eso, Zibik no podía dormir. Su conciencia estaba intranquila.  Su sueño le había abandonado y los versos del horrible poema que estaba de moda en todo el reino lo acechaban todo el tiempo, como un familiar al que se le debe dinero.</p>
<p>En medio de su desasosiego, una idea le llegó a su cabeza insensata: <strong>Debía buscar su redención.</strong></p>
<p>Y tanto hubo de asombrarse con la magnificencia de su idea, que durmió en paz esa noche, soñando con la admiración de todos los persas, <em>servicios sexuales gratuitos</em> por parte de mujeres pobres agradecidas con sus limosnas, cantares anunciando en todos los idiomas su grandeza y generosidad, <strong>platos de comida que llevasen su nombre</strong>&#8230; era un hermoso sueño, lleno de incoherencias y estupideces, como su esposa se lo hizo entender cuando le habló de eso en la mañana.</p>
<p><em>«¿Ahora que estás sosteniendo a la familia como se debe quieres regalar tus pertenencias para regresarnos a la ignominia? Que así sea, pero primero tendrás que matarme para no tener que pasar semejante vergüenza de nuevo. Venga, <strong>¡llama al eunuco y dile que traiga una daga para que me mates con tus propias manos!</strong>»</em></p>
<p>Cuando el casi admirable Zibik se vio enfrentado a este dilema, se quedó allí sin hacer movimiento alguno, tratando de pensar en una solución hasta el límite de su imaginación; la cual estaba a pocos metros de él pidiendo ser asesinada antes que pobre de nuevo.  </p>
<p>Tal vez eso de regalar todas sus riquezas a los pobres a cambio de <em>redención, fama y fornicación</em> no era algo aconsejable.</p>
<p>Una vez transcurrida la mañana, después de varias horas de apaciguar a Sharmoota, Zibik encontró la respuesta a sus plegarias: <strong>Pan viejo</strong>.  Todos los mendigos eran felices comiendo pan viejo, <em>era algo que todos sabían</em>. Sólo tenía que comprar lo que sobrara de pan en las panaderías de la ciudad y repartirlo a los pobres. Lo amarían, o <strong>morirían de inanición.</strong></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/11/pan-rata.jpg" alt="Todos aman el pan viejo." width="500" height="384" class="aligncenter size-full wp-image-1784" /></p>
<p>Y así lo hizo, regateando en cada panadería por el pan que no se había vendido, para alivio de muchos panaderos que no le darían muchos de esos panes ni a sus perros.  Llenó cuarenta sacos de pan y fue de visita a los asentamientos pobres, presto a ser el benefactor más famoso de Persia. Todos los mendigos se peleaban por los panes.  Los niños más flacos y débiles eran pisoteados por niños más grandes con apariencia de criminales en proceso de crecimiento.  Pero se sentía bien ayudar a la gente. Aunque se mataran entre sí por panes mohosos.</p>
<p>Al día siguiente Zibik despertó convertido en <strong>el hombre más famoso de Baghdad.</strong></p>
<h1>Envenenó a cientotreinta niños.</h1>
<p></br><br />
Tras decir esto, el maestro Habla asegura que es el final de un capítulo más, y que es hora de ir a dormir, a menos que deseen que <em>los ataquen los escorpiones por no cerrar sus tiendas temprano</em>.  Antes de partir, considera apropiado que recuerden la lección de este capítulo:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">A nadie le importan tus intenciones si fracasas.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio de esta ocasión consiste en decir <strong>&#8220;No es mi culpa&#8221;</strong> todo el tiempo, hasta que logres creerlo y decirlo con convicción.  Es engañarte a ti mismo, pero funciona de maravilla para evitar responsabilidades.</p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/wonderlane/2424330405/">wonderlane</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-7/">Capítulo 7 &#8211; En el que horribles castigos y desgracias caen sobre el idiota, por su propio bien</a>.</p>
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