Regalamos nuestra privacidad a Facebook. Y a cambió, Facebook destruye nuestras vidas.
Desde que mencioné el tema, me dicen: “¿En serio quieres hacer esto, Ximena? ¿Te quejas del celular y ahora de las redes sociales? Me parece que eres una amargada, tía.”
Pero siento un llamado casi religioso a denunciar esa herramienta del mal. Piensen en mí como en una Juana de Arco, pero atea. Y que se baña más a menudo.
Situación: Despiertas de tu coma alcohólico, convencido de haber pasado una noche horrible, cubierto en una capa gruesa de tu propio vómito, cuando ves que las fotos en las que apareces te ves como si la hubieses pasado no solo de maravilla, sino completamente culpable de al menos 3 crímenes. [...]