Es Halloween, la excusa perfecta para vestir como fetiches, celebrar uno que otro ritual sexual y/o satánico y beber bebedizos extraños. Como el que traigo hoy para todos mis lectores.
Debo confesar que realmente intenté hacer algo con calabazas, pero lo único que logré fue un puré que usaré como pegante industrial algún día. Así que decidí buscar algo que tuviese el color apropiado y festivo. Mis investigaciones me tomaron toda la noche, pero soy una profesional y bebí todo ese alcohol sólo con fines científicos.
El cóctel ganador, dado su magnífico color y sus sorprendentes resultados (además de su engañoso sabor dulce que se presta para pasarse de tragos), es el Luigi:
Lo primero es romper el hielo. De [...]