<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Tia Xime &#187; Autoayuda</title>
	<atom:link href="http://tiaxime.com/temas/autoayuda/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://tiaxime.com</link>
	<description>Tia Xime, consejos de amor y relatos de amor efectivos</description>
	<lastBuildDate>Wed, 23 May 2012 19:48:24 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator>
		<item>
		<title>El mal de la jaula de zoológico</title>
		<link>http://tiaxime.com/consejos/dilema-jaula-de-zoologico/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/consejos/dilema-jaula-de-zoologico/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 03:25:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tia Xime</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos]]></category>
		<category><![CDATA[Amigos]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Conquista]]></category>
		<category><![CDATA[Excusas]]></category>
		<category><![CDATA[Hombres]]></category>
		<category><![CDATA[Indecisión]]></category>
		<category><![CDATA[Mal De Jaula De Zoológico]]></category>
		<category><![CDATA[Novio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=2831</guid>
		<description><![CDATA[Una nena que me gusta tiene 18 años, yo tengo 28. me fascina, pero no es esa cosa que tu mente dice &#8220;¡Mira que c***!&#8221;, ni tampoco es de esas viejas &#8220;interesantes&#8221; -de las que mas bien poco apetezco-. Es una mujer normal, con la que hablo bobadas, no me quita el sueño. Ella tiene novio, yo tengo amiguitas. Me parece guapísima (de hecho lo es), pero no me despierta morbo, pero tampoco sentimientos de divinidad ni ridiculeces de esas, solamente me encanta y ya. Hemos salidos varias veces en las tardes a tomarnos improvisadamente un café, o a charlar por horas, o sea es una amiga&#8230; el lío es que ya llevo con ella varios meses de amigo, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Una nena que me gusta tiene 18 años, yo tengo 28. me fascina, pero no es esa cosa que tu mente dice &#8220;¡Mira que c***!&#8221;, ni tampoco es de esas viejas <em><a href="http://tiaxime.com/sexo-con-feas-5-razones/">&#8220;interesantes&#8221;</a></em> -de las que mas bien poco apetezco-.</p>
<p>Es una mujer normal, con la que hablo bobadas, <strong>no me quita el sueño</strong>. Ella tiene novio, yo tengo amiguitas. Me parece guapísima (de hecho lo es), pero no me despierta morbo, pero tampoco sentimientos de divinidad ni ridiculeces de esas, solamente me encanta y ya.  Hemos salidos varias veces en las tardes a tomarnos improvisadamente un café, o a charlar por horas, o sea es <strong>una amiga</strong>&#8230; el lío es que ya llevo con ella varios meses de amigo, y ahora no sé como decirle que me gusta, es más creo que siempre me ha gustado pero hasta ahora se está haciendo problemático el gusto. <strong>No me atormenta</strong>, eso está claro, solo que me siento incomodo guardándome eso, soy mas bien del tipo de persona que orina en los arboles y hace mala cara cuando algo no le gusta, no me gusta tragarme las cosas.  Pero no quiero perderla, porque gozo sumamente tomarme esos malditos cafés con ella y viajar en el bus con ella, no me imagino diciéndole lo que siento, no quiero arruinar una buena relación de amistad.</p>
<p>La pregunta es: <strong>¿Debo decirle lo que siento y mirar qué pasa, o tragarme las ganas de expresarme en fe de una bonita amistad?</strong></p></blockquote>
<p></br></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-2835" title="Esto no es amor." src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2010/06/jaula.jpg" alt="" width="500" height="375" /></p>
<h2>Es mi deber rescatarte de esa alienada fantasía que estás creando en tu mente respecto a tus sentimientos.</h2>
<p>La verdad a la que debes enfrentarte, mi querido saltamontes, es que estás sufriendo del <em>&#8220;Mal De Jaula De Zoológico&#8221;</em>.</p>
<p>Verás, cuando dos personas pasan demasiado tiempo juntos, sin importar su sexo, apariencia física, nivel intelectual o capacidad de sentir asco, se produce una tensión sexual comparable a la de los animales en cautiverio que se resignan a tener sexo entre sí debido a sus opciones limitadas.  Es similar al <a href="http://tiaxime.com/quiero-estar-con-el/">Síndrome de Estocolmo</a>, pero ninguno de los dos es responsable del encierro.</p>
<p>Cuando observes parejas donde es claro que existe una persona muy atractiva y la otra es una estructura de carne que apenas parece ser humana, es casi seguro que se trata de un caso de <em>Jaula de Zoológico</em>.  Si conoces a una pareja que pasaron de ser eternos amigos a tener coito repetitivo e insatisfactorio bajo la institución del <a href="http://tiaxime.com/evitar-matrimonio/">matrimonio</a>, se trata de este mismo mal.  Esto aplica también para <a href="http://tiaxime.com/prefiere-a-sus-amigos-sobre-mi/">grupos de amigos</a>, que en cualquier momento pueden estallar en una orgía de tensiones sexuales acumuladas.</p>
<h2>La rutina es tu enemiga. Evita ser devorado por ella.</h2>
<p>Una prueba sencilla que puedes realizar es conseguir una foto con tu amiga. <em>Observa con cuidado.</em> <strong>¿Es ella el tipo de mujer que voltearías a ver en la calle?</strong> Si eres honesto&#8230; <em>¿crees que no puedes hallar algo mejor?</em> Vayamos más lejos: <strong>¿Dejarías que los viesen juntos en la calle agarrados de la mano?</strong></p>
<p>Mi recomendación es alejarte en cuanto tengas la oportunidad. Si crees que no te atormenta ahora, piensa en lo que puede pasar si resulta que ella no siente lo mismo por ti.  O si tras convertirse en pareja comienza a pasar más tiempo con otro amigo o amiga. El <em>Mal De La Jaula De Zoológico</em> siempre puede hacerse presente.  Romper con una persona que te conoce a fondo es difícil y doloroso.</p>
<h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Estás advertido.</strong></p>
</h2>
<p></br><br />
Tía Xime,<br />
<em>Vislumbrar el peor escenario posible es una habilidad que se logra con la experiencia. Y dolor, mucho dolor.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Imagen por <a href="http://www.flickr.com/photos/tk-link/3968745853/">tk-link</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/consejos/dilema-jaula-de-zoologico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo Final</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-final/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-final/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 00:14:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Fin]]></category>
		<category><![CDATA[Fracaso]]></category>
		<category><![CDATA[Prestar Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=2458</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 12: El trágico y penoso juicio del fracasado y su no muy gloriosa salvación. Capítulo 13 Donde se revela la más grande clave del fracaso y se acaba el libro. Cuando llegó la treceava parte del relato, Umac dijo: &#8220;¡Escupo en tu caridad! ¡Me orino en tu cabeza! ¡Piso tu mugrosa ropa llena de escorpiones! ¿Eh? ¡Ah! ¡Rostro de brea tendrás tú!&#8221; Y tras arrojarle una roca al caminante que se negó a dejar limosna, explicó a todos los presentes que ya sabían a que atenerse si se metían con él. Porque el maestro Umac Habla no se dejaba engañar de nadie ni hacía nada gratis. Prosiguió a darle entonces a su audiencia y a los fieles lectores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-12/">Capítulo 12: El trágico y penoso juicio del fracasado y su no muy gloriosa salvación.</a></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 13</p>
</h2>
<h3>
<p style="text-align: center">Donde se revela la más grande clave del fracaso y se acaba el libro.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br><br />
Cuando llegó la treceava parte del relato, Umac dijo: <em>&#8220;¡Escupo en tu caridad! ¡Me orino en tu cabeza! ¡Piso tu mugrosa ropa llena de escorpiones! ¿Eh? ¡Ah! ¡Rostro de brea tendrás tú!&#8221; </em></p>
<p>Y tras arrojarle una roca al caminante que se negó a dejar limosna, explicó a todos los presentes que ya sabían a que atenerse si se metían con él.  Porque el maestro Umac Habla no se dejaba engañar de nadie <strong>ni hacía nada gratis</strong>.  Prosiguió a darle entonces a su audiencia y a los fieles lectores el capítulo final, cuyas revelaciones habrán de revelar con claridad el secreto final para enfrentar el fracaso y <em>aceptarlo con resignación</em>, ya que no hay dignidad en ser un perdedor sin bienes que no puede alimentar a su familia.</p>
<p>Y así aconteció que al verse libre, Zibik abandonó su amada Persia en busca de un lugar donde las personas no consideraran la ebanistería como arte para amanerados incapaces de tallar la piedra. Y fue así que años después, en la ciudad de Bagdad, <em>se encontraba sumido en la pobreza</em>, compartiendo una esquina del mercado junto al maestro pordiosero <strong>Umac Habla</strong>, quien en aquella época intentaba vender su libro<strong> &#8220;Como Hacer Amigos Y Venderlos En Mercados De Esclavos&#8221;</strong>, un libro que ahora se encuentra perdido en las arenas del tiempo, pero que si lo recuperan pueden enviarlo de regreso a esta editorial.</p>
<p>A diario el Carpintero contaba sus desgracias, ante el oído atento de Umac, quien veía al fracasado como una fuente inagotable de humor. Pero en una tarde particularmente lenta, el maestro preguntó a Zibik qué sucedió <em>tras haberlo perdido todo, incluso la honra y su familia, para que terminara en una vida tan desgraciada y miserable como aquella de los pordioseros a las afueras de los mercados, dependiendo de la limosna y arrastrando sus memorias de una vida mejor en un país lejano, en la que había podido ser un hombre importante si no hubiese sido un condenado idiota que ahora es olvidado por Alá, pregonando a otros ignorantes que compren las fruslerías en madera de las que depende su sustento, y que eran claramente un desperdicio de lo que alguna vez fue un gran talento.</em></p>
<p>Zibik lloró como lo hacen aquellas mujeres que descubren estar encinta mientras su marido lleva un año combatiendo en tierras lejanas y vive en casa de sus suegros. Y como es natural, relató su último fracaso.</p>
<p>Tras llegar a Bagdad, trayendo consigo todo lo que quedaba de sus bienes, se encontró con un viejo amigo que le reconoció y le permitió hablar de su situación, para después contarle el también su terrible historia personal.</p>
<p>-<em>«Si tan sólo hubiese una persona de buen corazón que me prestase el dinero que me hace falta para comprar lo que necesito, no sentiría que Alá me ha abandonado y dejado a la deriva, porque yo soy una buena persona y yo le prestaría a quien me prestase su ayuda. ¿Qué es un hombre si sus amigos no prestan, inútiles son como cuchillos que no cortan? Es que el mundo está en mi contra, pero no lo entiendo. Yo no sería desagradecido.» </em>- dijo su amigo.</p>
<p>Y fue así que un día como cualquier otro, el Carpintero hizo con su dinero algo peor que arrojarlo a los cerdos, <strong>lo prestó</strong>.  Y por la confianza que tenía en la amistad, no se firmaron papeles, ni se acordó tampoco interés.  <em>Su amigo le dijo que esperara.</em></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2010/03/el-final.jpg" alt="" width="495" height="372" class="aligncenter size-full wp-image-2464" /></a></p>
<p>Pero con cada carta, la espera se extendía:</p>
<p>-<em>«Un amigo de verdad no hace eso de estar persiguiéndole a uno como si no le fuese a pagar. No he terminado de recoger el dinero. Así que lo siento, pero por eso no he podido pagarle.»</em></p>
<p>-<em>«Tenemos que revisar esas cuentas, las cuentas que yo tengo dicen que le debo menos de lo que en un momento me prestó. ¿Se olvida de aquel día en que le dejé quedarse en mi hogar para esconderse de sus acreedores y tuvo que usar mi ropa? Tenemos que descontar eso. Hablamos después.»</em></p>
<p>-<em>«La verdad estoy cansado de este asuntico de los correos. Esto era un capital de riesgo y estoy haciendo mi negocio, siento que le estén cobrando, pero eso no tiene que ver conmigo, porque esos negocios son una cosa y el mío con su merced es otra. De todo corazón, su amigo.»</em></p>
<p>-<em>«Apenas tenga la plata me quito de encima este problema. A mí me interesa también que deje de molestar. Esta gente es la que uno no puede considerar amigos, sólo dañan su imagen y nunca son capaces de agradecer la amistad. Así que apenas pueda, le pago, está en mi lista de pagos por hacer, pero tenía otros compromisos antes de mayor importancia.»</em></p>
<p><strong>Y esperó.</strong></p>
<p>Y esperó casi un año completo mientras sus propios acreedores, con hombres fornidos dispuestos a atravesar puñales bajo el amparo de la oscuridad, o si era el caso, con la complicidad de la luz del día, le despojaron de todo lo que le quedaba.  Tenía las sandalias remendadas con sogas, la cara quemada de tanto recibir el sol mientras le golpeaban y la esperanza de volver a encontrar a su amigo, <em>que ya no respondía sus cartas</em>.</p>
<p>Un día se enteró que su amigo tenía una nueva tienda. Así que entró a la tienda con la esperanza de recuperar su dinero, pero su amigo se escondió y fue sacado del lugar por la autoridad.  <strong>Nunca más pudo ver a su amigo o a su dinero después de eso.</strong></p>
<p>Y una noche de esas en Bagdad, pocos días después de haber contado al maestro su último error, Zibik subió a lo alto de una duna, cayó de rodillas y se sintió muy débil.  Los bereberes le robaron todo lo que llevaba puesto y lo abandonaron desnudo a su suerte.  Cuando el maestro le encontró, tenía una sonrisa estúpida en sus labios y en sus manos una pequeña estatuilla en madera de <em>un hombre sentado y pensativo que aceptaba su fracaso</em>.  Zibik había encontrado <strong>su tesoro y su gloria</strong>, en una baratija que hizo y nunca logró vender.</p>
<p>El maestro Habla suspende el relato por un momento, para decirnos que fue justo en ese momento, cuando vio a ese pordiosero agonizando, que comprendió lo que debía hacer para lograr su leyenda personal: <em><strong>Esperar a que muriese el fracasado para contar su historia y hacerse rico.</strong></em> </p>
<p>La lección final para todos aquellos que han prestado atención es esta:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Nunca prestes dinero. Nunca jamás.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio final consiste en buscar amigos y hablarles de este libro, para que en caso de haber cometido alguno de los <strong>13 grandes errores que llevan a la ruina</strong>, gasten el dinero con el que en otro caso hubiesen pagado por su comida, lean las enseñanzas y acepten sus desgracias con honestidad, en vez de creer que aprenderán algo que los ayude a superarse y convertirse en líderes, gente de tres ojos, homeópatas o alguna tontería de esas.</p>
<p>Tras impartir su enseñanza final, el maestro recolectó la limosna y a cambio de diez monedas de plata cedió los derechos de sus lecciones para ser impresas por esta editorial, que esperaba haber tomado una gran decisión.  Pero fue el maestro, al tener el dinero en bolsillo quien hizo lo correcto, tras compartir sus enseñanzas.</p>
<p><em>Y después el maestro Habla se fue. Con mi reloj. Sin que me diese cuenta.</em></p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">FIN</p>
</h2>
<p></br></p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/kanelstrand/4460145847/">kanelstrand</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-final/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 11</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-11/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-11/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 04:40:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Abogado]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sexo]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=2338</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 10: En el cual el fracasado regresa a sus errores Capítulo 11 Donde el Carpintero deja todo en manos de un ganador. He llegado a contar, para el deleite de mis ingenuos lectores, es decir, fieles lectores, la historia de que en la antigüedad del tiempo, hace muchos siglos, hubo en la capital de Persia, un hombre al que me refiero con muchos epítetos, pero que para no insultarlo en este triste momento, me conformo con llamarle por su profesión: Carpintero. Era esa su vida y estaba muy satisfecho de su condición miserable, libre de responsabilidades y de fama, así como de mujeres deseables en telas vaporosas, hasta el fatídico día en que la elegancia de su labor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-10/">Capítulo 10: En el cual el fracasado regresa a sus errores</a></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 11</p>
</h2>
<h3>
<p style="text-align: center">Donde el Carpintero deja todo en manos de un ganador.</p>
</h3>
<p>He llegado a contar, para el deleite de mis ingenuos lectores, es decir, fieles lectores, la historia de que en la antigüedad del tiempo, hace muchos siglos, hubo en la capital de Persia, un hombre al que me refiero con muchos epítetos, pero que para no insultarlo en este triste momento, me conformo con llamarle por su profesión: <strong>Carpintero.</strong> </p>
<p>Era esa su vida y estaba muy satisfecho de su condición miserable, libre de responsabilidades y de fama, así como de mujeres deseables en telas vaporosas, hasta el fatídico día en que la elegancia de su labor artesanal llegó a oídos del rey.  El resto es historia, que espero que hayan estado leyendo en los capítulos anteriores, <strong>¡porque me desesperan los necios que no leen los libros en orden y se pone a fisgonear al final!</strong>. Ejem, a lo que quiero llegar es que se acerca peligrosamente el fin de esta historia, <em>en especial para Zibik</em>, que ve a su adorada esposa gemir con voz de gata montada por un tigre bajo los efectos de una especia afrodisíaca. Mientras su hija yace tendida al otro extremo de la cama, exhausta ante los talentos sexuales que demostró el rey en el día que estaba a punto de acabarse.</p>
<p><em>«¡Oh rey de los siglos y del tiempo!»</em> -dijo Sharmoota &#8211; <em>«¿No es esto inmoral?»</em></p>
<p>La sabiduría en este tipo de situaciones aconseja huir antes de ser visto por persona alguna y agradecer a Alá el ser un cobarde con vida y no un mártir en la hoguera.  Pero Zibik no es un hombre sabio, saben que puedo llamarle<em> idiota, pusilánime, perdedor&#8230; fracasado</em> en muchas ocasiones, pero lo que intentó hacer en esta circunstancia hace que lo llame del mismo modo en que se refería de él su madre, eso es, <strong>bruto</strong>.</p>
<p><em>«¿Qué significa todo esto?»</em> -dijo Zibik con la voz fuerte que le dio la estúpida indignación que sentía.</p>
<p>El rey, hombre de poder, cansado tras haber trabajado con ardor en la cama las últimas dos semanas, observó con desdén al fracasado. Y chasqueó sus dedos. De entre las cortinas surgió el visir, quien con aire calmado recorrió la habitación para acercarse a Zibik, que tampoco vio a tiempo de donde salieron los guardias que lo rodearon silenciosamente.</p>
<p><em>«Esto significa que ud. será acusado formalmente ante el reino de Persia por violación de contrato, abuso de confianza, declaraciones falsas al consumidor, conspiración, perjurio, vandalismo (sus pies sucios dañaron la alfombra), invasión de propiedad real, evasión de impuestos, mora en el pago por daños punitivos, intento de regicidio, y no olvidemos, interrupción de asuntos de estado.»</em> -dijo el visir en tanto redactaba los cargos.- <em>«También quedará en consideración del juez cuanto habrá de pagar por los minutos de tiempo de trabajo perdido que le ha costado al rey.»</em></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2010/03/prision.jpg" alt="" width="494" height="260" class="aligncenter size-full wp-image-2346" /></a></p>
<p>Pasó entonces Zibik 100 noches de nuevo en la prisión, donde su único amigo fue un extranjero que no entendía nada de lo que decía, pero cuya apariencia fuerte evitó que el fracasado fuera víctima de las visitas nocturnas de otros prisioneros de claras inclinaciones por la carne frágil, maloliente y peluda que grita al ser violentamente sodomizada. Tras estas oscuras noches, fue visitado en su celda por un hombre joven, de rostro fresco y piel de bronce, de quijada tallada con cincel, con una dentadura que semejaba perlas, bigote corto y arreglado, vestido con prendas que gritaban <em>&#8220;En cualquier momento, la decisión que tomes puede hacer cambiar tu vida para siempre&#8221;</em>.</p>
<p><em>«Vengo a tomar su caso señor Bilzic, no tiene nada que temer.» </em>-dijo con convicción y voz de tenor el deslumbrante desconocido.</p>
<p><em>«Es Zibik.» </em>-dijo con voz de idiota cansado y hambriento, como siempre.</p>
<p><em>«Primera recomendación. Haga caso a su abogado. Soy un extranjero a quien el destino trajo a este reino, y que ha cosechado el éxito bajo todas las circunstancias que se me han presentado. Verá, en esta vida, mucha gente sabe lo que debe hacerse, pero pocos saben como hacerlo. Saber nunca es suficiente, ¡hay que tomar Acción! <strong>Ahora Basilic, permita que le asegure, que así como puedo hacerle bajar de peso en tan sólo un mes con mis productos, puedo sacarlo libre de este inmundo lugar que ya debe considerar su hogar. Pronto haré que deje de revolcarse en su propio excremento. <em>Lo digo en serio, no haga eso más, es asqueroso.</em></strong> Verá, yo nací en El Cairo y era hijo de un corredor, mi padre era un hombre muy veloz con las joyas ajenas, ni mi madre logró alcanzarlo para cuando se enteró que estaba embarazada.  Pero el secreto del éxito nunca es el ambiente, ni los eventos de nuestras vidas, sino la forma en que interpretamos los eventos lo que nos hace quienes seremos en el mañana. Nos presentaremos a juicio y enredaré en verbo a quien me pongan de juez. Cuando termine, lo dejaré andar en mi borrico blanco de silla roja de terciopelo <strong>para que sepa lo que se siente ganar de verdad</strong>.»</em> -dijo Khawaga, el abogado egipcio exitoso.</p>
<h3>El abogado se retiró entonces de la celda y todos lo saludaban con venia, incluso los guardias, mostrando su reluciente y poderosa sonrisa que cautivaba a todos los que tenían la suerte de verla antes de leer el bordado en su espalda que decía <strong><em>&#8220;¿Desea verse como yo? Pregúnteme cómo lograrlo.&#8221;</em></strong></h3>
<p></br></p>
<p>Lleno de buena energía y expectativas positivas, Zibik decidió que ese era el hombre que Alá le enviaba para arreglar todo. Debía concentrarse en su objetivo, que era recuperar su dignidad y su buena imagen.  Tal vez también bajar un poco de peso y adquirir algo más de masa muscular.  Toda esta dificultad que había atravesado <strong>tal vez era tan sólo para formar carácter</strong>, adquiriendo un par de distinguidas canas, cicatrices y líneas de expresión para hacerse interesante.  <em>El futuro era brillante.  </em></p>
<p>Fue por eso que le indicó a su compañero de celda la ruta de escape que había estado cavando y que daba a los depósitos de heces fecales de la prisión. <strong>Ya no necesitaba ese método de evasión sucio e indigno.</strong> Nada de recorrer cloacas untado de diarrea para distraer a los perros salvajes y a las ratas.  Eso era algo que le dejaba con todo cariño a su compañero. Era una buena acción, la correcta para un hombre dispuesto a cambiar su destino y convertirse en un líder. </p>
<p>Así lo hizo, y gracias a eso durmió mejor que nunca en su vida. Sentía que una paz invadía todo su ser,<em> aunque también podía tratarse de indigestión por comer carne de rata.</em></p>
<p>A la mañana siguiente, Khawaga ingresó en la corte, con varios papiros en sus brazos, que contenían antecedentes de casos similares que el juez debía tener en consideración para que el rey jamás se propasara con sus súbditos.  Hasta que el juez ingresó en la sala.</p>
<p><em>«Traedme una espada.»</em> -dijo el juez, que como debían esperar mis lectores menos optimistas, <strong>era el mismísimo rey Comosellame.</strong></p>
<p>El abogado pensó rápidamente y vio en esta dificultad una oportunidad de oro para hacer algo que nadie jamás había hecho en el reino de Persia:</p>
<p><em>«¿Estaría usted interesado en bajar de peso, hablar mejor en multitudes y ganar algo más de definición en sus músculos para afianzar el respeto de sus súbditos? Mi nombre es Anthony Khawaga y soy un especialista en el arte de la confianza.»</em></p>
<p>Con esta gran intervención comercial, que haría leyenda en pueblos vecinos, donde aún hoy pueden encontrarse muchos papiros de autoayuda sin leer y todo tipo de pequeñas pesas oxidadas por la falta de uso, se acaba uno de los últimos capítulos de esta desvergonzada saga de hilarantes tragedias.  El maestro Habla se levanta orgulloso y muestra su bordado de <strong><em>&#8220;¿Quiere bajar de peso? Pregúnteme cómo.&#8221;</em> </strong>y ofrece sus hierbas podridas con la esperanza de atrapar incautos, mientras me deja una vez más a cargo de la lección que dejó escrita en un trozo de su pañal:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Nunca dejes nada importante en manos de alguien más.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio de esta ocasión consiste en imaginar una playa. En esta playa están todas aquellas cosas que amas y que piensas dejar en manos de alguien más. Imagina que todas estén presentes allí, sobre la arena. <em>Ahora, imagina que hay una cabra</em>.<strong> Y que la cabra destroza todo.</strong> Repite ese ejercicio cada vez que sientas ganas de delegar una función que sólo te corresponde a ti. </p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/quigibo/3540052067/">quigibo</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-12/">Capítulo 12 &#8211; El trágico y penoso juicio del fracasado y su no muy gloriosa salvación</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-11/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 10</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-10/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-10/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 23:03:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Ilusos]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=2237</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 9: En que el fracasado conoce a fondo los mágicos poderes de la negación. Capítulo 10 En el cual el fracasado regresa a sus errores. Un delicioso beso con sabor a almendras y almíbar se planta sobre unos labios húmedos, que se encontraban suspirando y gimiendo, para continuar chupando los suaves labios, sus lenguas intercambiando saliva y pasión descontrolada. Como se pueden imaginar, Zibik no es ninguno de los involucrados en el beso. Nuestro magnífico (y muy graduado perdedor) se encontraba días antes en la cima de la montaña, contemplando el vasto desierto a sus pies. Lo que vio lo dejó extasiado. Era una vista grandiosa que le permitía ver la majestuosidad con la que todo sucede en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-9/">Capítulo 9: En que el fracasado conoce a fondo los mágicos poderes de la negación.</a></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 10</p>
</h2>
<h3>
<p style="text-align: center">En el cual el fracasado regresa a sus errores.</p>
</h3>
<p>Un delicioso beso con sabor a almendras y almíbar se planta sobre unos labios húmedos, que se encontraban suspirando y gimiendo, para continuar chupando los suaves labios, sus lenguas intercambiando saliva y pasión descontrolada. Como se pueden imaginar, Zibik no es ninguno de los involucrados en el beso.</p>
<p>Nuestro magnífico <em>(y muy graduado perdedor)</em> se encontraba días antes en la cima de la montaña, contemplando el vasto desierto a sus pies. Lo que vio lo dejó extasiado. Era una vista grandiosa que le permitía ver la majestuosidad con la que todo sucede en el desierto. </p>
<p>Los bereberes se veían como pequeñas hormiguitas que se apuñalaban entre sí dejando rastros de azúcar en las dunas.  Las sectas de cristianos que recorrían el camino se dispersaban ante la ausencia de agua y de dinero. <em>Y la gente que les arrojaba lanzas.</em>  Y aquí y allá podían verse los pobres tontos que morían de sed en medio de horribles alucinaciones, muchos de ellos, a pocos metros de las aguas del oasis.  Zibik se sentía grande, como si fuese <strong>el milagro más grande del mundo</strong>.  Sentía que su vida tenía propósito y que no había adversidad que no pudiese superar. Estaba claramente volviendo a recorrer el camino que habría de llevarlo a su desgracia, para el disfrute de mis dos o tres lectores con desordenes mentales.</p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2010/02/sequia.jpg" alt="" width="318" height="498" class="alignright size-full wp-image-2275" /></p>
<p>El Maestro De Las Ventas veía con tristeza lo que pasaba con su discípulo. Más de un hombre antes había caído en el error de dejarse llevar demasiado lejos por sus recuerdos. Y esta piltrafa humana subnormal recién graduada en el arte de autoengañarse no sólo estaba creyendo que el futuro no era tan malo, comenzaba a creer que el pasado era tan bueno que debía regresar a él.</p>
<p>Verán, Zibik sufría de eso que llaman <strong>&#8220;el síndrome del tío mitómano&#8221;</strong>, un mal genético que sufre al menos un miembro de cualquier familia, excepto el tío mitómano.  Este común síndrome consiste en ver la vida como una serie de éxitos inigualables, grandes conquistas y cualidades físicas donde claramente se carece de cualquiera de los tres elementos en cualquier aspecto de su vida.  En este momento, se veía a sí mismo como el magnífico Carpintero Persa, comisionado personalmente por el rey para elaborar su magnífico trono que ha de ser la envidia de millones; <em>su obra maestra sería el objeto de leyendas, en tanto la terminara en su impresionante taller, en el que cientos de aprendices se pelean por aprender su impresionante arte como ebanista</em>. Y su esposa, Sharmoota, lo espera con las piernas abiertas de par en par, porque él es el mejor amante del mundo y el más constante y resistente; <strong>su tamaño es la envidia de muchos caballos</strong>&#8230; y ninguna mujer desea a otro hombre una vez ha probado sus deliciosos y adictivos fluidos.  En su versión de la historia, él es además un hombre rico, con un corazón de oro y respetado por todos los que lo conocen. <em> Su único pecado ha sido ser demasiado bueno.</em></p>
<p>Lo cual, es el comportamiento normal en cualquier tío mitómano, excepto por la parte en que lo dice en voz alta narrando su vida inventada en tercera persona a su maestro.</p>
<p>Y fue así que Zibik se puso sus mejores ropas, y partió rumbo a Persia nuevamente.  Su viaje fue aburrido y la pasó muriendo de sed. Pero en su versión de la historia quedaría dicho que había enfrentado a ladrones con una sola mano (es decir, Zibik se defendía con una sola mano de ladrones que no eran mancos), que encontró a Alá en el desierto y este le entregó el secreto de la vida encarnado en un majestuoso escarabajo negro; que conoció a un alquimista que le hizo dar vueltas hasta volver al mismo lugar para encontrarse a sí mismo, y comió la carne de exóticos animales que definitivamente no eran los camellos en descomposición que los bereberes le vieron comer.  Su caminar fue arduo porque no hizo más que mirar a las estrellas contemplando la inconmensurable grandiosidad de sus sorprendentes y nada exageradas aventuras.  Hasta que así, tras un largo y accidentado recorrido, pudo llegar a su hogar, con la ropa hecha jirones y el cabello sucio y desordenado, <em>como cualquier mesías de los judíos</em>.</p>
<p>Su hogar, que si no sufriera del <em>síndrome del tío mitómano</em>, le hubiese sorprendido, estaba radicalmente cambiado desde la última vez: En su fachada no había caricaturas de su rostro con un gigantesco falo peludo en la boca, ni manchas de las heces que le habían sido arrojadas. Al interior, el lujo prevalecía. Había alfombras que acariciaban con lujurioso cariño los pies que sobre ellas andaban, los más fabulosos cristales iluminaban su morada, los aromas del incienso refrescaban la antes apestosa residencia&#8230; en resumen, su hogar era digno de un rey, el que por cierto se encontraba en la habitación principal con su esposa y su hija, ensayando lecciones de <em>El Jardín Perfumado</em>.</p>
<p>Mientras los lectores menos inteligentes contemplan con sorpresa los eventos de este capítulo, el maestro Habla solicita ir a una letrina a que lo dejen solo con su imaginación por un instante.  Antes de irse, quiere darles una lección, pero se conforma con decirles la que corresponde a esta fracción de la saga de <strong>El Carpintero Persa Que Fracasó</strong>:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Los recuerdos siempre se ven mejores de lo que realmente fueron.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio de este capítulo es muy sencillo. Cada vez que te embargue la nostalgia, recuerda que los únicos que hacen eso son los viejos, y <em>éstos huelen muy mal</em> y son incapaces de contener su orina por mucho tiempo, como el maestro Habla, que necesita llegar a la letrina antes de mojar su pañal.</p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/fatguyinalittlecoat/3413275962/">fatguyinalittlecoat</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-11/">Capítulo 11 &#8211; Donde el Carpintero deja todo en manos de un ganador</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-10/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cómo salir linda en las fotos de tu boda</title>
		<link>http://tiaxime.com/consejos/salir-linda-fotos-boda-matrimonio/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/consejos/salir-linda-fotos-boda-matrimonio/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 01:32:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tia Xime</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Amputación]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Indecisión]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Piernas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=2142</guid>
		<description><![CDATA[No sé como comenzar a hablar de ésto, siento demasiada vergüenza. Sé que tengo todo lo que necesito para ser feliz, pero desde pequeña he sentido que tiendo a cojear, y un día, después de medirme, descubrí que tengo una pierna un poco más corta que la otra. Desde entonces siempre mando a recortar los tacones, equilibro el largo de las botas y he aprendido a pararme doblando un poco la pierna normal. Además, en público me preocupa tomar posturas que no revelen mi problema y pongo almohadillas en mis zapatos. Me dicen que soy perfectamente normal pero no me siento así. ¡Cuando me entregaron las fotos de mi boda fue horrible! Por estar tan contenta olvidé equilibrar la pierna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>No sé como comenzar a hablar de ésto, siento demasiada vergüenza.</p>
<p>Sé que tengo todo lo que necesito para ser feliz, pero desde pequeña he sentido que tiendo a cojear, y un día, después de medirme, descubrí que tengo una pierna un poco más corta que la otra.</p>
<p>Desde entonces siempre mando a recortar los tacones, equilibro el largo de las botas y he aprendido a pararme doblando un poco la pierna normal. Además, en público me preocupa tomar posturas que no revelen mi problema y pongo almohadillas en mis zapatos.</p>
<p>Me dicen que soy perfectamente normal pero no me siento así.  <strong>¡Cuando me entregaron las fotos de mi boda fue horrible!</strong> Por estar tan contenta olvidé equilibrar la pierna corta y me veo terrible en todas las fotos. Decidí usar Photoshop para arreglarlas, pero terminé cortando mis piernas de todas las fotos.</p>
<p>¡Estoy desesperada y quiero una solución definitiva para mi problema!</p>
<p><strong>¡Auxilio!</strong></p></blockquote>
<p><a href="http://tiaxime.com/?attachment_id=2146" rel="attachment wp-att-2146"><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2010/01/piernas.jpg" alt="" title="Tenemos que amputar." width="500" height="256" class="aligncenter size-full wp-image-2146" /></a></p>
<h2>Todos se sienten mal con algo en sí mismos. </h2>
<p>Creen que se verían mejor si puediesen cambiarlo. Gracias a esa sensación de fealdad, las firmas de cosméticos, los creadores de Wonder Bra, las compañías de drogas para adelgazar y todos los involucrados en el campo de la cirugía estética nunca conocen lo que es una crisis económica.</p>
<p>Sufres, al igual que todas las niñas y adolescentes que están viendo TV hoy en día, de un <em>Desorden de la Identidad de la Integridad Corporal</em>.  Si tu problema fuesen las orejas, te diría que las ocultaras con el peinado. Si fuesen los dedos de los pies, te recomendaría algún calzado.  Pero tranquila que en el caso de tu pierna existe una cura definitiva: <strong>la amputación</strong>.</p>
<p>Lo que tienes que hacer es conseguir un martillo y todo el hielo que puedas. Mantén tu <a href="http://tiaxime.com/evitar-telefono-celular-arruine-tu-vida/">teléfono</a> cerca. Pon el hielo en una bañera y sumerge tu defectuosa pierna en él.  Gólpeala fuerte y firme con las manos hasta asegurarte que se duerma, al principio puede dolerte, pero sé fuerte. Cuando hayan pasado algunas horas y veas tu pierna morada y flácida, usa el martillo y <strong>descarga toda tu ira y frustración contra esa abominación</strong>. No te preocupes que no te va a doler. </p>
<p>Recuerda: Golpes directos y violentos contra la rodilla son la respuesta. No intentes usar cuchillos,<em> eso toma tanto tiempo que te desmayarás antes de llegar al hueso.</em></p>
<p>Llama a una ambulancia y mientras llega, ve pensando en la prótesis que quieres; puedes hacer que mida exactamente lo mismo que la pierna sana y <strong>te va a dar un caminado realmente sexy.</strong></p>
<p>Tía Xime,<br />
<em>Porque la belleza está en el interior.</em></p>
<p style="text-align: right"><i>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/pedrosimoes7/3317779750/">pedrosimoes7</a></i></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/consejos/salir-linda-fotos-boda-matrimonio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 7</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-7/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-7/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 03:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Excusas]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=1846</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 6: Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones. Capítulo 7 En el que horribles castigos y desgracias caen sobre el idiota, por su propio bien. Existen muchos tipos de personas en el mundo, y resulta muy injusto dividirlas en dos grupos, como suelen hacerlo demasiadas introducciones, prólogos y ciertos capítulos intermedios escritos por autores que consideran la originalidad como algo que está asociado a deformidades físicas, pero lo cierto es que Zibik pertenece a ese grupo humano que llora y grita cuando sabe que lo van a convertir en eunuco. El otro grupo prefiere acabar con su vida antes que vivir sin su hombría. Como se pueden imaginar, Zibik fue enviado a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-6/">Capítulo 6: Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones.</a><br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 7</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">En el que horribles castigos y desgracias caen sobre el idiota, por su propio bien.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br></p>
<p>Existen muchos tipos de personas en el mundo, y resulta muy injusto dividirlas en dos grupos, como suelen hacerlo demasiadas introducciones, prólogos y <em>ciertos capítulos intermedios escritos por autores que consideran la originalidad como algo que está asociado a deformidades físicas</em>, pero lo cierto es que Zibik pertenece a ese grupo humano que llora y grita cuando sabe que lo van a convertir en <strong>eunuco</strong>.  El otro grupo prefiere acabar con su vida antes que vivir sin su hombría.</p>
<p>Como se pueden imaginar, Zibik fue enviado a la prisión debido <strong>a aquel incidente con los envenenados, </strong>entre los cuales se encontraba un príncipe extranjero al que le gustaba camuflarse entre la gente común para conocer sus necesidades, y que para su desgracia era demasiado tacaño para negarse a la comida gratis.</p>
<p>Un hombre que no da su opinión y acepta su destino con serenidad, a pesar del horror, posee cierto grado de respeto a sí mismo y está en cierto modo, salvado por Alá.  <em>Ese hombre no es Zibik</em>:</p>
<p><em>«Hoy mudaré mi viejo y golpeado cuerpo que ha sufrido las laceraciones de una vida disoluta y que ha disfrutado de cada momento.  No me arrepiento de nada.  Cosecharé nuevas conquistas con mis largos dedos.  Y si estos me fuesen arrancados, cosecharé incluso más con mi lengua. Si esta fuese cortada, me daré gustosamente a la sodomía con tal de agraviar a los esposos incapaces de satisfacer a sus mujeres.  Debería considerar lo mismo, buen hombre. ¿Cual es su nombre?»</em> &#8211; dijo el hombre sereno.</p>
<p><em>«Zibik.»</em> &#8211; dijo&#8230; <em>déjenme pensar</em>&#8230; Zibik.</p>
<p><em>«¿El ebanista de la muerte?<strong> Deberían cortarle las manos también y lapidar a su madre por criarle, su mujer tiene todo el derecho a ser una libertina.  ¡Guardias! ¡A toda prisa con las navajas!</strong>»</em></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/12/prision.jpg" alt="Es por tu bien." width="500" height="375" class="aligncenter size-full wp-image-1855" /> </p>
<p>Los rayos de luz caían débiles por las pequeñas rendijas de su celda, a veces obstruidos por las ratas, cuyos excrementos al caer sobre el carpintero le hacían sentir algo de calor.  Le era imposible dormir porque los escorpiones se apareaban toda la noche, y uno de sus compañeros de celda llevaba varios días agonizando, pero no terminaba de morirse.  <em>&#8220;Hay gente demasiado desconsiderada&#8221;</em>, pensaba Zibik para sus adentros, incapaz de cerrar los ojos.</p>
<p>Al llegar la mañana de su condena, los guardias entraron a la celda para recoger a Zibik, pero olía como una alfombra dejada en un establo para dar calor a cabras de vejigas nerviosas, así que se limitaron a ordenarle con delicadeza y golpes de látigo que se levantara para presentarse ante el rey.</p>
<p>En cuanto el visir le vio, habló a los oídos del rey, y esbozó una sonrisa que a Zibik pareció fruto de un comentario gracioso, pero que se transformó en <strong>una luna creciente</strong> que lo hizo sentir un frío peor que aquel que sentía al interior de la celda.</p>
<p><em>«Las masas piden su cabeza, Carpintero, pero se conforman con su&#8230; sufrimiento.  Pero no puedo perder al responsable de mi nuevo trono.  Debo hacer algo por su bien, para que no sea víctima del odio de sus vecinos.  Espero que esté dispuesto a aceptarlo, en tanto sepa que hago lo mejor por usted.»</em></p>
<p><em>«Gracias, su majestad, bendito sea el suelo que pisa y el aire que respira, que su vida sea larga.  Sepa que todo aquello que es mío es suyo, y que estoy perpetuamente agradecido y dispuesto a todo lo que quiera de mí.»</em> -dijo Zibik, incapaz de medir las consecuencias de sus palabras.</p>
<p><em>«Estamos en tiempos desesperados, mi buen carpintero, así que aceptaré su oferta, por su bien, para que pueda conservar su vida y todas las partes de su cuerpo.  Y deberá dar una parte de todo lo que produzca a partir de ahora&#8230; ejem&#8230; <strong>debe</strong>, dar al reino todo lo que produzca a partir de ahora. Y su hija al harén, si es bella y virgen, claro está.»</em></p>
<p>Y aquí concluye otro capítulo, ya que el maestro Habla sufre de terribles dolores de espalda de tanto pedir disculpas ante desconocidos en la calle. Sin embargo, antes de acostarse en su cama de clavos, quiere dejar claro que la lección de este capítulo es bien simple:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Cuando alguien dice que te hará algo por tu bien, huye.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio en esta ocasión consiste en acercar la mano derecha a la parte inferior del rostro y acariciar suavemente la barba, mientras se observa el techo con detenimiento, <strong>como si las respuestas a tus problemas se encontrasen escritas allí</strong>.  De ese modo, le será más placentero resignarse, <em>mientras aparenta pensar</em>.</p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/dearanxiety/3868036368/">dearanxiety</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-8/">Capítulo 8 &#8211; Donde el fracasado pretende que el fracaso es sólo una parte del proceso de aprendizaje</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-7/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 6</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-6/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-6/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 04:02:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Compasión]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Pan Viejo]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=1764</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 5: En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero. Capítulo 6 Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones. Era una nueva vida. Sharmoota era feliz. Su hija lo miraba con respeto y ya no salía con muchachos que no tuviesen dinero, o al menos padres adinerados. El visir había visto que la silla iba en buen camino y todo estaba funcionando bien. A pesar de eso, Zibik no podía dormir. Su conciencia estaba intranquila. Su sueño le había abandonado y los versos del horrible poema que estaba de moda en todo el reino lo acechaban todo el tiempo, como un familiar al que se le debe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/">Capítulo 5: En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero.</a><br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 6</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br></p>
<p>Era una nueva vida. Sharmoota era feliz. Su hija lo miraba con respeto y ya no salía con muchachos que no tuviesen dinero, o al menos padres adinerados.  El visir había visto que la silla iba en buen camino y todo estaba funcionando bien. A pesar de eso, Zibik no podía dormir. Su conciencia estaba intranquila.  Su sueño le había abandonado y los versos del horrible poema que estaba de moda en todo el reino lo acechaban todo el tiempo, como un familiar al que se le debe dinero.</p>
<p>En medio de su desasosiego, una idea le llegó a su cabeza insensata: <strong>Debía buscar su redención.</strong></p>
<p>Y tanto hubo de asombrarse con la magnificencia de su idea, que durmió en paz esa noche, soñando con la admiración de todos los persas, <em>servicios sexuales gratuitos</em> por parte de mujeres pobres agradecidas con sus limosnas, cantares anunciando en todos los idiomas su grandeza y generosidad, <strong>platos de comida que llevasen su nombre</strong>&#8230; era un hermoso sueño, lleno de incoherencias y estupideces, como su esposa se lo hizo entender cuando le habló de eso en la mañana.</p>
<p><em>«¿Ahora que estás sosteniendo a la familia como se debe quieres regalar tus pertenencias para regresarnos a la ignominia? Que así sea, pero primero tendrás que matarme para no tener que pasar semejante vergüenza de nuevo. Venga, <strong>¡llama al eunuco y dile que traiga una daga para que me mates con tus propias manos!</strong>»</em></p>
<p>Cuando el casi admirable Zibik se vio enfrentado a este dilema, se quedó allí sin hacer movimiento alguno, tratando de pensar en una solución hasta el límite de su imaginación; la cual estaba a pocos metros de él pidiendo ser asesinada antes que pobre de nuevo.  </p>
<p>Tal vez eso de regalar todas sus riquezas a los pobres a cambio de <em>redención, fama y fornicación</em> no era algo aconsejable.</p>
<p>Una vez transcurrida la mañana, después de varias horas de apaciguar a Sharmoota, Zibik encontró la respuesta a sus plegarias: <strong>Pan viejo</strong>.  Todos los mendigos eran felices comiendo pan viejo, <em>era algo que todos sabían</em>. Sólo tenía que comprar lo que sobrara de pan en las panaderías de la ciudad y repartirlo a los pobres. Lo amarían, o <strong>morirían de inanición.</strong></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/11/pan-rata.jpg" alt="Todos aman el pan viejo." width="500" height="384" class="aligncenter size-full wp-image-1784" /></p>
<p>Y así lo hizo, regateando en cada panadería por el pan que no se había vendido, para alivio de muchos panaderos que no le darían muchos de esos panes ni a sus perros.  Llenó cuarenta sacos de pan y fue de visita a los asentamientos pobres, presto a ser el benefactor más famoso de Persia. Todos los mendigos se peleaban por los panes.  Los niños más flacos y débiles eran pisoteados por niños más grandes con apariencia de criminales en proceso de crecimiento.  Pero se sentía bien ayudar a la gente. Aunque se mataran entre sí por panes mohosos.</p>
<p>Al día siguiente Zibik despertó convertido en <strong>el hombre más famoso de Baghdad.</strong></p>
<h1>Envenenó a cientotreinta niños.</h1>
<p></br><br />
Tras decir esto, el maestro Habla asegura que es el final de un capítulo más, y que es hora de ir a dormir, a menos que deseen que <em>los ataquen los escorpiones por no cerrar sus tiendas temprano</em>.  Antes de partir, considera apropiado que recuerden la lección de este capítulo:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">A nadie le importan tus intenciones si fracasas.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio de esta ocasión consiste en decir <strong>&#8220;No es mi culpa&#8221;</strong> todo el tiempo, hasta que logres creerlo y decirlo con convicción.  Es engañarte a ti mismo, pero funciona de maravilla para evitar responsabilidades.</p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/wonderlane/2424330405/">wonderlane</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-7/">Capítulo 7 &#8211; En el que horribles castigos y desgracias caen sobre el idiota, por su propio bien</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-6/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 5</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 22:11:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Fracaso]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=1689</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 4: Donde el incauto cree en el hombre de Alá, y esto le trae nuevas desgracias. Capítulo 5 En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero. Había una suave brisa que recorría con suavidad los cuerpos de los ávidos visitantes al Monte Gólgota, quienes llegaban cada semana a observar los duros castigos que ofrece la justicia romana. Y a apostar cual de los cristianos duraría más tiempo con vida. Sin embargo, esta no fue una tarde gloriosa. Las cruces fueron torpemente elaboradas y algunas lograron desmoronarse antes de finalizar la jornada. Con magnífica velocidad, las noticias de esa mala tarde en Jerusalén fueron famosas por todos los rincones del Imperio, hasta que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-4/">Capítulo 4: Donde el incauto cree en el hombre de Alá, y esto le trae nuevas desgracias.</a><br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 5</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br></p>
<p>Había una suave brisa que recorría con suavidad los cuerpos de los ávidos visitantes al <strong>Monte Gólgota</strong>, quienes llegaban cada semana a observar los duros castigos que ofrece la justicia romana. <em>Y a apostar cual de los cristianos duraría más tiempo con vida.</em></p>
<p>Sin embargo, esta no fue una tarde gloriosa. Las cruces fueron torpemente elaboradas y algunas lograron desmoronarse antes de finalizar la jornada.</p>
<p>Con magnífica velocidad, las noticias de esa mala tarde en Jerusalén fueron famosas por todos los rincones del Imperio, hasta que llegaron a los oídos del soberano, que se preguntaba al interior de su camerino portable de mármol que podría rimar con <em>&#8220;periculum&#8221;</em>.</p>
<p style="text-align: center"><em>«¡Oh horribles Erinias!<br />
¿Cómo es posible que me haya ganado tanto su odio<br />
con todo el dinero que gasto en templos para vuestras ceremo..inias?»</em></p>
<p><strong>Nerón </strong>acomodó su cabellera e infló su pecho para adoptar una pose con mayor <em>efecto dramático</em>.</p>
<p><em>
<p style="text-align: center">«¡Cuan horrible es el destino que aguarda a mi alma bienintencionada<br />
por aquella falta de adolescencia&#8230; emocionada! </p>
<p style="text-align: center">¿Qué estoy haciendo mal me preguntó yo,<br />
el más humilde de los mortales sin mancha,<br />
para llamar la furia vengativa<br />
de las vengativas Erinias de la revancha?»</em></p>
<p>Se arrojó a su mullido cojín de plumas de avestruz rosa a llorar desconsoladamente, como suelen hacerlo ciertos hombres de éxito que necesitan fabricarse sufrimiento, <em>ya que tienen demasiado dinero como para sufrir de desdichas hechas en casa</em>.  Pidió cancelar todas sus apariciones en público por toda esa semana, para el alivio de miles de griegos que estaban dispuestos a ser crucificados antes que escuchar otro recital del emperador.</p>
<p><em>«Señor, lo que sucede es que ya no hay carpinteros judíos. Todos han sido crucificados. Las últimas cruces fueron hechas por <strong>cabalistas desempleados</strong>.» </em> -dijo Burro, el Prefecto que estaba a cargo de la representación del cesar en los distintos eventos a los que Nerón se presentaba, y en los que arrasaba gracias a su talento, vigor físico, carisma y <strong>dos legiones de casi veinte mil soldados romanos</strong>.</p>
<p style="text-align: center"><em>«Soy sólo un héroe que sufre con la gloria<br />
de tanto dar al público lo que ama,<br />
pero tanto amor pronto se desvanece<br />
cuando una cruz se desarma.»</em> -dijo Nerón.</p>
<p>Al escuchar esto, Burro tuvo que tomar la decisión sin consultar al emperador, como ya se le estaba haciendo costumbre.  Recordaba muy claramente que la madera de los partos era muy buena.  <strong>Nada atravesaba soldados romanos como la madera persa.</strong>  Y la fama de <em>cierto carpintero</em> había llegado a sus oídos.</p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/10/muchas-cruces.jpg" alt="La demanda de cruces crecía sin control." width="500" height="336" class="aligncenter size-full wp-image-1703" /></p>
<p>Y fue así que Zibik, ante la estrafalaria oferta que recibió, y bajo las circunstancias en las que se encontraba, aceptó el encargo sin pensarlo,<em> como usualmente lo hacía.</em></p>
<p>Pero gracias a lo que ya había aprendido, hizo magníficas cruces para el imperio romano en el tiempo presupuestado y <strong>sin desperdiciar el dinero</strong>.</p>
<p><strong>Fueron todo un éxito. </strong>Eran reutilizables, duraderas, soportaban hasta a los cristianos más obesos, podían amarrar a tres niños de una misma cruz. Y gracias a la capa de barniz especial preparada por Zibik, era resistente a la lluvia y no le quedaban marcas de arañazos agónicos.</p>
<p>El dinero de las cruces hizo que Zibik pudiese retomar la creación del trono del rey Comosellame, con todas las características que se había comprometido a ponerle. Ya no corría riesgo de <em>perder sus testículos</em>, ni de <em>ser arrojado a los cocodrilos bañado en salsa de langostinos</em>, pero se sentía muy mal en ser parte de la muerte de miles de personas.</p>
<p>Y eso de ser llamado <strong>&#8220;El Martillo Sangriento de Nerón&#8221;</strong> era un poco desagradable. Sobre todo desde que el poema de Nerón al respecto se hizo popular:</p>
<p style="text-align: center"><em>«Para todo héroe hay amor<br />
pero para ninguno con tanto ardor.<br />
Tan profundo lo siento que siento mucho dolor<br />
y mis entrañas lastima cuando clava con furor.</p>
<p style="text-align: center">Mas su gloria le espera por su talento<br />
a mi Martillo Sangriento<br />
de tanto darme para salvarme del odio<br />
hundirá sus clavos y me alzará en su podio.»</em></p>
<p>Y así termina otro capítulo más de esta historia, donde cada pequeño atisbo de gloria se ve destrozado con afán pedagógico por el maestro Habla, que solicita un vaso de agua y algo de limosna de un alma caritativa, antes de decir la siguiente enseñanza:</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Hay éxito cuyo sabor es tan horrible como el del fracaso.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio de este capítulo consiste en escribir en un papel las cosas horribles que has hecho que te hagan sentir culpable y exponerlas cada día en un sitio en el cual puedan ser leídas por gente dispuesta a burlarse de ti. Repite esto todos los días hasta que dejes de sentirte culpable por las cosas que haces. </p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/crowt59/467748333/">crowt59</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-6/">Capítulo 6 &#8211; Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó &#8211; Capítulo 4</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-4/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-4/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2009 20:57:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Fracaso]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=1630</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 3: En el cual el fracasado descubre brevemente la gloria, luego el inminente fracaso y sus inevitables consecuencias. Capítulo 4 Donde el incauto cree en el hombre de Alá, y esto le trae nuevas desgracias. La noche llegó para dar paso a una nueva serie de amarguras a Zibik, que no estaba contento con aquellas que ya tenía en su haber. De sus ojos fluían abundantes lágrimas, cual jovencita que sabe que será entregada en matrimonio a un recaudador de impuestos. Todo estaba perdido. Sus diminutas partes nobles las arrancarían, las picarían frente a sus ojos, les agregarían especias picantes y le obligarían a comerlas así, sin agua para pasarlas. Eso estaba en el segundo párrafo de claúsulas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-3/">Capítulo 3: En el cual el fracasado descubre brevemente la gloria, luego el inminente fracaso y sus inevitables consecuencias.</a><br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 4</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">Donde el incauto cree en el hombre de Alá, y esto le trae nuevas desgracias.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br></p>
<p>La noche llegó para dar paso a una nueva serie de amarguras a Zibik, <em>que no estaba contento con aquellas que ya tenía en su haber</em>.</p>
<p>De sus ojos fluían abundantes lágrimas, cual jovencita que sabe que será entregada en matrimonio a un recaudador de impuestos. </p>
<p><strong>Todo estaba perdido.</strong>  Sus diminutas partes nobles las arrancarían, las picarían frente a sus ojos, les agregarían especias picantes y le obligarían a comerlas así, sin agua para pasarlas. Eso estaba en el segundo párrafo de <strong>claúsulas de incumplimiento del contrato con el rey</strong>.  Y eso era si daba disculpas y su esposa podía satisfacer los más bajos deseos del rey. <strong>Estaba perdido.</strong></p>
<p>Así que para mantener su cadáver intacto, había tomado la decisión de acabar con su vida. Era lo más sabio que podía hacer, pero le resultaba imposible hacerlo, ya que <em>era un completo cobarde.</em></p>
<p>Por eso, su contemplación de la muerte duró hasta primeras horas del alba, cuando tocaron a su puerta.</p>
<p>Era Alá. Bueno, al menos uno de sus nobles representantes en Persia, un hombre vestido blanco inmaculado que le preguntó<em> si quería ser salvado</em>. En un acto de estupidez que solicito a los lectores evitar, Zibik creyó que era una <strong>idea espléndida</strong> recibir al predicador en su hogar.</p>
<p>El hombre barbudo le dijo que era Alá el que había deseado que el día de hoy entrara en su vida, porque era su destino creer en él para ser salvado y llegar al paraíso a salvo, creyendo en <strong>la única fe verdadera.</strong> Su narración abarcó desde el momento de la creación hasta los mensajes del profeta, y Zibik escuchó con atención, ya que creía que era una señal del amor de Alá por su miserable persona. Estaba seguro de que le diría lo que tenía que hacer para poder evitar que <em>sus testículos fueran separados del cuerpo que tanto los amaba</em>. Esto tomó toda la mañana. <em>Y gran parte de la tarde.</em></p>
<p>El profeta pedía muchas cosas de él, entre otras <em>que no se cuestionasen sus palabras aunque parecieran contradecirse entre sí,</em> y que los enemigos eran los infieles y <strong>las mujeres que mostraban su piel</strong>.  Zibik estaba seguro de que Alá estaba transmitiendo sus palabras a través de este hombre, porque para él era claro que todo era culpa de ellos. <strong>Sobre todo de las mujeres que mostraban su piel y lo distraían mientras le despojaban de su dinero</strong>.</p>
<p>Si cumplía las ordenes del profeta, tendría todo aquello que deseara, <strong>en tanto lo deseara con suficiente devoción. </strong></p>
<p>Zibik pensó eso por un instante y una parte de él, que no siempre funcionaba, comenzó a dudar.</p>
<p><em>«¿Entonces para qué debo entregar dinero al profeta si éste lo puede tener con sólo desearlo?»</em> &#8211; preguntó Zibik. <em>«¿O para que necesito a los predicadores si puedo hacer lo mismo solo?»</em></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/10/ala-es-unico.jpg" alt="Soy testigo que no hay otro Dios aparte de ti, que eres celoso y agresivo." width="500" height="375" class="aligncenter size-full wp-image-1638" /></p>
<p>El hombre de Alá lo miró con rostro de auténtica indignación previamente ensayada.</p>
<p><em>«¡Calla esa boca poseída por los Jinni! No puedes lograr acceso al paraíso sin la guía espiritual adecuada. Necesitas el buen libro, la guía para entender el gran libro, el recital de frases aprobadas para alabar a Alá y asistir a <strong>sesiones de empoderamiento</strong> para que seas digno de Alá.»</em></p>
<p>Y Zibik&#8230; <strong>se lo creyó</strong>.</p>
<p><em>«Y si tomas la promoción de hoy, al comprar los libros y pagar por adelantado al menos seis sesiones, se te incluye perfectamente gratis una cuerda de lana de la cabra favorita del profeta, con la que guardó una relación respetuosa y casta hasta su muerte.»</em></p>
<p>Fue así que el necio gastó más de su escaso dinero y perdió varios días memorizando <em>frases de superación personal,</em>  hasta que en una de las sesiones de empoderamiento le llegó la nota de <strong><em>&#8220;¡Eres el feliz ganador de una entrada al paraíso!&#8221;</em></strong>. Todos lo abrazaron y le felicitaron.  </p>
<p><strong>Era un ganador</strong>. Eso se sentía bien.</p>
<p>Hasta que Sharmoota le explicó que para ganar ese premio <em>tenía que hacer entrega de todos sus bienes al culto e inmolarse públicamente asesinando infieles o mujeres que mostraran piel</em>.  Se le prometía más vírgenes en proporción al número de muertos.</p>
<p><em>«¿Inmolarse implica morir?»</em> &#8211; preguntó el pobre y confundido Zibik.</p>
<p>Sharmoota sonrío con la sonrisa resignada que sólo puede tener la mujer que se ve obligada a compartir su vida con un estúpido que le trae la ruina.</p>
<p>Fue entonces cuando Zibik volvió a encerrarse en su taller, más pobre de lo que era antes que el culto tocara su puerta y con la misma cantidad de trabajo que llevaba cuando comenzó este nuevo capítulo de su cómica desgracia.</p>
<p>En este instante, el maestro detiene su narración para rascarse en sus partes privadas y señalar la lección que deben aprender los lectores más lentos y el ejercicio que deben realizar.</p>
<p></br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">No creas en tonterías si tienes que pagar por creerlas.</p>
</h2>
<p></br></p>
<p>El ejercicio del día consiste en abrir y cerrar la puerta rápidamente diciendo <strong>&#8220;No, gracias&#8221;</strong>.  Es importante que se desarrolle velocidad para que cuando cierre la puerta impacte en el rostro de los predicadores a domicilio de un modo contundente. <strong>Haz esto por lo menos diez veces cada día.</strong></p>
<p>Así lo ha dicho el Maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/zeyneeep/414464243/">zeyneeep</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-5/">Capítulo 5 &#8211; En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-4/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Carpintero Persa Que Fracasó – Capítulo 3</title>
		<link>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-3/</link>
		<comments>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-3/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 23:30:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>umac</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Carpintero Persa Que Fracasó]]></category>
		<category><![CDATA[Autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Superación Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tiaxime.com/?p=1513</guid>
		<description><![CDATA[Anterior: Capítulo 2 &#8211; Donde el hombre presuroso aprende a prestar atención a los detalles. Capítulo 3 En el cual el fracasado descubre brevemente la gloria, luego el inminente fracaso y sus inevitables consecuencias. Y fue así que Zibik se encomendó a la tarea de crear un trono para el rey de Persia. Sin certeza alguna de lo que debía hacer. Y con mucho oro ajeno en sus manos. Y fue así como toda su familia apareció de visita. Hermanos, primos, abuelos, parientes de lejanas tierras que podían probar con documentos legales su consanguinidad y que traían consigo poco más que tristes historias sobre sus desgracias. Hubo de albergarlos a todos en su nuevo y lujoso hogar, que ahora estaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anterior:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-2/">Capítulo 2 &#8211; Donde el hombre presuroso aprende a prestar atención a los detalles</a>.</p>
<h2>
<p style="text-align: center">Capítulo 3</p>
</h2>
<p></br></p>
<h3>
<p style="text-align: center">En el cual el fracasado descubre brevemente la gloria, luego el inminente fracaso y sus inevitables consecuencias.</p>
</h3>
<p></br><br />
</br><br />
Y fue así que Zibik se encomendó a la tarea de crear un trono para el rey de Persia. Sin certeza alguna de lo que debía hacer. <strong>Y con mucho oro ajeno en sus manos.</strong></p>
<p>Y fue así como toda su familia apareció de visita. Hermanos, primos, abuelos, parientes de lejanas tierras que podían probar con documentos legales su consanguinidad y que traían consigo <em>poco más que tristes historias sobre sus desgracias</em>.  Hubo de albergarlos a todos en su nuevo y lujoso hogar, que ahora estaba localizado a una corta distancia del palacio.</p>
<p>Y fue así que recibió mil zalemas de cada pariente a cambio de cada talento de oro que regalaba a pesar de las protestas de Sharmoota, su mujer. Se sintió poderoso, y <em>grande en partes de su cuerpo que estaba claro que eran pequeñas y risibles.</em></p>
<p>Y fue así que muy pronto sus proveedores de madera lo invitaron a una <strong>sala mágica</strong>, dentro de un palacio oculto, abovedada en forma de cúpula, que no contenía en su interior más que mujeres desnudas y paredes repletas de vasos y enseres llenos de bebidas, manjares y abluciones.  Y las mujeres le hicieron cosas fantásticas, le ofrecieron sus cuerpos sin pudor y todo fue pagado por sus proveedores, que eran hombres pudientes y respetables, <strong>maestros en el arte de retirar el dinero de manos necias</strong>. Zibik, como el necio que era, compró todos sus materiales a precios escandalosos con gusto y a satisfacción.</p>
<p>Y fue así que Zibik <strong>quedó sin dinero.</strong></p>
<p><img src="http://tiaxime.com/wp-content/uploads/2009/10/desolacion.jpg" alt="Así se siente el fracaso." width="477" height="253" class="aligncenter size-full wp-image-1520" /></p>
<p>Tenía que volver a trabajar.  Necesitaba ayuda de muchas personas para realizar la ardua tarea, pero no podía pagar a ningún aprendiz y no le alcanzaba para comprar un sólo esclavo.</p>
<p>Cuando hubo pedido ayuda a su familia,<em> ésta partió a toda prisa</em>, y los que no fueron rápidos relataron una extensa historia sobre las desgracias que les dejaron incapaces de realizar esfuerzos físicos arduos que no pienso referirles ya que el papel en el que se imprime este relato cuesta dinero que no poseo y que sería estúpido gastar en eso con dinero ajeno.</p>
<p>Zibik, en la soledad, contempló como el horizonte se tiñó de rojo, y el sol se ocultaba para dar paso a la más azabache de las noches. El recaudador vino de visita a dejarle la lista de todos los detalles que deseaba agregar el rey a su trono, y esta lista a su vez, venía acompañada de <strong>otra lista</strong> de las diversas torturas a las que sería sometido en caso de incumplir una y cada una de las estrafalarias condiciones del trato convenido.</p>
<p>Pensó que lo mejor que podía hacer bajo estas circunstancias era comenzar a trabajar, porque la arena seguiría cayendo al fondo de la botella del reloj así estuviese muriendo de terror.  Buscó sus herramientas y descubrió entonces que algún familiar había <strong>robado sus clavos y su cincel para marfil.</strong></p>
<p>Pudo imaginar con la claridad de un profeta como sus pequeñas y risibles partes nobles serían arrancadas a mordiscos por animales de presa en una plaza pública.</p>
<p>Se suspende el relato, ya que el maestro Habla procederá a permanecer en profundo silencio meditativo una vez os haya enseñado la lección de este capítulo.<br />
</br></p>
<h2>
<p style="text-align: center">No gastes el dinero que no tienes.</p>
</h2>
<p></br><br />
El ejercicio de este capítulo comienza con adoptar una buena postura en un asiento cómodo en un lugar privado. Una vez allí, se han de llevar las palmas abiertas de ambas manos hacia la cara, cubriendo por completo el rostro. Baja y sube la cabeza murmurando &#8220;Idiota&#8221; hasta dejar de sentir la sensación de fracaso para sentir la de profunda depresión.  Haz eso cada noche cuando te desprendas estúpidamente de tu dinero.</p>
<p>Así dice el maestro Habla.</p>
<p style="text-align: right"><em>Foto por <a href="http://www.flickr.com/photos/anjan58/2303768579/">anjan58</a></em></p>
<p><strong>Sigue:</strong> <a href="http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-4/">Capítulo 4 &#8211; Donde el incauto cree en el hombre de Alá, y esto le trae nuevas desgracias</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tiaxime.com/el-carpintero-persa-que-fracaso/el-carpintero-persa-que-fracaso-capitulo-3/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

