Querida tía Xime,
Tengo 29 años, trabajo para una multinacional y acabo de terminar mi maestría. Era feliz con mi combo hasta que mi amigo “el Moncho” cayó y todo cambió.
Desde su matrimonio han pasado tres años… ahora soy el último bastión de la soltería.
Los planes ahora son a la luz del día en lugares donde no se puede fumar ni maldecir, las conversaciones giran en torno a cubiertos, pañales… y mi negación a sentar cabeza.
Todas las mujeres que me presentan hacen parte de la conspiración de amigos y familiares para atarme. Pero yo soy muy joven. No quiero ser un gordo padre de familia todavía.
¿Cómo hago para liberarme de esa presión?
-Muy joven para morir
Todo lo bueno siempre tiene que [...]