Relaciones y romance en el trabajo

[X] Por Tia Xime [ ] Consejos   31 de agosto del 2009

Un ratón, sometido a choques eléctricos, aprende después de un tiempo a no comerse el queso que causa ese dolor horrible. Cuando pienso en los romances en el lugar de trabajo, veo que no tenemos la inteligencia de ese ratón.

Hagamos un ejemplo estereotipado para que los hombres puedan entender a qué me refiero: Tu secretaria, a la que contrataste por atributos que no tenían que ver con sus habilidades como mecánografa, parece estar dispuesta a todo con tal de conservar su empleo. Guarda a tu cerebro en tu pantalón, jefe.

En caso que te rechace, puede resultar en una demanda por acoso. Espero que te guste el divorcio y volver a vivir sin prestaciones sociales.

En caso que acepte, puede ser un problema para su trabajo y el tuyo: Esa llamada que no contestó es un cliente importante que pierdes. Esa mañana que estuviste “revisando la agenda” con ella, había una reunión a la que debías asistir. Y si ella queda tan cansada después de las “faenas corporativas” que descuida su trabajo, adivina a quién despedirán por incompetencia.

Digamos que la cosa no comienza tan mal… pero recuerda que las relaciones siempre terminan. Tú no quieres que la persona con la que acabaste una relación sea la que esté a cargo de manejar tu agenda profesional y personal. “Esa mujer a la que diste el teléfono de tu oficina nunca llamó.” “Le dije a su madre que Ud. dijo que estaba demasiado ocupado para ella.” “Arreglar su vida personal no es parte de mi trabajo.” “Se me olvido entregarle este memorando urgente que enviaron desde gerencia hace un mes.”

Ahora queridas, es hora de borrarles la sonrisa del rostro: No somos invulnerables a esto. Ese subalterno agradable y coqueto es el mismo que puede crear “el rumor” de que sólo tienes orgasmos con sexo en sitios públicos. O el que puede llegar a golpear a tu nuevo interés romántico cuando pase a verte de sorpresa. O el que resulta tener una buena relación con el jefe al que te has negado en distintas ocasiones.

Resiste la tentación.

En resumen, el sexo en el trabajo es algo que te jode. Y no de ese modo salvaje y agradable. No lo hagas o tu vida puede irse por el caño más rápido que el vómito de una bulímica la noche en que Häagen-Dazs está en descuento.

Tía Xime,
Mi trabajo es golpearte y que agradezcas cada golpe.

Foto por Pablo Hidalgo

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3 Respuestas para “Relaciones y romance en el trabajo”

  1. Aunque pones a la luz muy buenos puntos, hay que mencionar que relaciones en el trabajo, son como cualquier otra relación y en cualquier otro lado.. todas las relaciones terminan, y aunque no lo acepte la gente, mal.
    En el momento en que uno de los involucrados deje de “dejarse,” es donde todo va boca abajo asta rebotar y aveces mas de una vez. Recomendar que no se practique, es como decirle a alguien que nada con tiburones que no lo haga pues terminaran sin una pata, o un brazo, aunque no siempre el caso, eso ya lo saben.
    En mi experiencia, la “gratificación instantánea” a resultado mas fuerte que nada y é pasado por mis malos ratos. En el trabajo y fuera igual.
    Y como decía mi abuelito “si no se aguanta, pues no se meta.” Así que yo les recomiendo que si tienen la oportunidad, aganlo, van a terminar sin una pierna o sin un brazo, pero hey… para eso nos dieron dos!! solo mi opinión..

  2. Pobre freddier… acaba de perder toda esperanza :P

  3. Es por eso que a cierto familiar cercano le va tan mal…

    Pero lo del sexo y el trabajo se repite y se repite porque los hombres consiguen -en el trabajo- tener esa sensación de poder/superioridad/dominio sobre la mujer y es más fácil “conquistarlas”; mal por los hombres que se valen de eso =/

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