El Carpintero Persa Que Fracasó – Capítulo 9

[X] Por Umac Habla [ ] El Carpintero Persa Que Fracasó   21 de enero del 2010

Anterior: Capítulo 8: Donde el fracasado pretende que el fracaso es sólo una parte del proceso de aprendizaje.

Capítulo 9

En que el fracasado conoce a fondo los mágicos poderes de la negación.

Así que este capítulo comienza con Zibik vistiendo un pañal vergonzoso que lo hace monje del templo de La Agradable Escuela Del Éxito y La Felicidad Del Maestro De Las Ventas. A simple vista, no es tan malo. Una institución es el mejor lugar para un fracasado, sobre todo si es una institución educativa. Porque cualquier hombre o mujer que gasta su vida en una institución educativa es una vergüenza para sus padres y la sociedad.

Si Alá hubiese querido que los hombres tuviesen educación no habría hecho analfabetas megalómanos a todos nuestros líderes. La Agradable Escuela Del Éxito y La Felicidad Del Maestro De Las Ventas es un templo de la negación, y el aprendizaje es todo menos agradable. La negación requiere esfuerzo.

El entrenamiento es duro. Los primeros días tuvo que arrastrarse por el suelo bañado en orines del templo para aprender a suplicar. Su codos estaban rojos por las raspaduras y algo verdes por el pus. Pero su maestro en grandiosidad dijo que jamás había visto con sus propios ojos a un hombre ser capaz de sufrir tanto y verse tan gracioso al mismo tiempo. Este despiadado maestro nunca antes había sentido lástima por nadie, ni siquiera habiendo sido recaudador de impuestos en Jerusalén cuando se llevaban niños. Confesó que nunca imaginó el momento en que viera con tanto asco a otro ser humano.

El mes que siguió, un hombre leyó El Corán, equivocando constantemente las citas y cambiando el nombre de Alá por Olé Olé. Por cada intento de corregir de parte de Zibik recibía una bofetada de parte de los 225 monjes del templo. Esto le enseñó a mantenerse callado. Y a no abrir demasiado el ojo que corresponde al costado que recibe el golpe.

También fue iniciado en el arte de doblar cucharas con la mente. Arte que consiste en convencer al interlocutor de que la cuchara está doblada, cuando sigue tan recta como lo ha estado siempre. Zibik fue incapaz de doblarlas, y tuvo que acostumbrarse a comer con las manos porque desde entonces siempre vio las cucharas torcidas.

Uno de sus maestros le enseñó a declarar “Soy un hombre de paz” cargando una espada. Otro le enseñó a golpear sólo a los caídos, y a estar de acuerdo con todo lo que decía el hombre con el arma en la mano. La clase se llamaba Artes Militares.

Después, comenzó a correr alrededor de las montañas cercanas al templo, al ritmo de una canción espiritual tradicional para el entrenamiento de los guerreros, que dice así:


انها عين النمر
انها من التشويق والكفاح
ترتفع إلى مستوى التحدي لدينا منافس
وآخر يعرف باسم الورثة
يطارد فريسة له في ليلة
وانه يراقب لنا جميعا
مع عين النمر

Que para la conveniencia de nuestros lectores menos eruditos, traducimos:

Es el Ojo del Tigre
Es la emoción de la lucha
Elevarse al desafío de nuestro rival
Y el último sobreviviente conocido
Acecha a su presa en la noche
Y observa a todos con el Ojo del Tigre.

Tras un mes sin escuchar otra cosa que esa canción, sus expectativas sobre la vida disminuyeron, se volvió impotente y aceptó que pronto sería calvo y pobre. Fue el graduado más honrado del templo.

Y aquí, extenuado, cae rendido el maestro Habla. Sus músculos están contraídos y tiembla gracias al escuchar esa canción tradicional que lo lleva lejos y le hace recordar cuando las personas eran caritativas con él debido a su corta edad y sus ojos claros que imploraban piedad.

La lección de este capítulo es dicha entonces con voz de ensoñación y perdiendo el aliento:

Hasta la incompetencia requiere tener un poco de disciplina.

El ejercicio de este capítulo consiste en no gastar tiempo en crear un ambiente perfecto para trabajar. Es fácil: Cada vez que sientas el deseo de mejorar tu lugar de trabajo, date una bofetada y vuelve a tu trabajo. Gracias a eso, serás más eficiente, o desarrollarás un desagradable tic nervioso.

Así dice el maestro Habla.

Foto por seier+seier+seier

Sigue: Capítulo 10 – En el cual el fracasado regresa a sus errores.

 

Temas:

2 Respuestas para “El Carpintero Persa Que Fracasó – Capítulo 9”

  1. Certifico que este post me formó como soy ahora. Alguien que odia y aplica ultraviolencia a los que creen que una canción puede cambiarles la vida.

¿Qué quieres comentar?

¿Quieres que tu avatar salga junto a tu comentario? Hazlo registrándote en gravatar.