El Carpintero Persa Que Fracasó – Capítulo 6
Por Umac Habla
El Carpintero Persa Que Fracasó 22 de noviembre del 2009
Anterior: Capítulo 5: En el que se aprende que hay cosas malas que pueden darte mucho dinero.
Capítulo 6
Donde las buenas intenciones no son suficientes para compensar por las malas acciones.
Era una nueva vida. Sharmoota era feliz. Su hija lo miraba con respeto y ya no salía con muchachos que no tuviesen dinero, o al menos padres adinerados. El visir había visto que la silla iba en buen camino y todo estaba funcionando bien. A pesar de eso, Zibik no podía dormir. Su conciencia estaba intranquila. Su sueño le había abandonado y los versos del horrible poema que estaba de moda en todo el reino lo acechaban todo el tiempo, como un familiar al que se le debe dinero.
En medio de su desasosiego, una idea le llegó a su cabeza insensata: Debía buscar su redención.
Y tanto hubo de asombrarse con la magnificencia de su idea, que durmió en paz esa noche, soñando con la admiración de todos los persas, servicios sexuales gratuitos por parte de mujeres pobres agradecidas con sus limosnas, cantares anunciando en todos los idiomas su grandeza y generosidad, platos de comida que llevasen su nombre… era un hermoso sueño, lleno de incoherencias y estupideces, como su esposa se lo hizo entender cuando le habló de eso en la mañana.
«¿Ahora que estás sosteniendo a la familia como se debe quieres regalar tus pertenencias para regresarnos a la ignominia? Que así sea, pero primero tendrás que matarme para no tener que pasar semejante vergüenza de nuevo. Venga, ¡llama al eunuco y dile que traiga una daga para que me mates con tus propias manos!»
Cuando el casi admirable Zibik se vio enfrentado a este dilema, se quedó allí sin hacer movimiento alguno, tratando de pensar en una solución hasta el límite de su imaginación; la cual estaba a pocos metros de él pidiendo ser asesinada antes que pobre de nuevo.
Tal vez eso de regalar todas sus riquezas a los pobres a cambio de redención, fama y fornicación no era algo aconsejable.
Una vez transcurrida la mañana, después de varias horas de apaciguar a Sharmoota, Zibik encontró la respuesta a sus plegarias: Pan viejo. Todos los mendigos eran felices comiendo pan viejo, era algo que todos sabían. Sólo tenía que comprar lo que sobrara de pan en las panaderías de la ciudad y repartirlo a los pobres. Lo amarían, o morirían de inanición.

Y así lo hizo, regateando en cada panadería por el pan que no se había vendido, para alivio de muchos panaderos que no le darían muchos de esos panes ni a sus perros. Llenó cuarenta sacos de pan y fue de visita a los asentamientos pobres, presto a ser el benefactor más famoso de Persia. Todos los mendigos se peleaban por los panes. Los niños más flacos y débiles eran pisoteados por niños más grandes con apariencia de criminales en proceso de crecimiento. Pero se sentía bien ayudar a la gente. Aunque se mataran entre sí por panes mohosos.
Al día siguiente Zibik despertó convertido en el hombre más famoso de Baghdad.
Envenenó a cientotreinta niños.
Tras decir esto, el maestro Habla asegura que es el final de un capítulo más, y que es hora de ir a dormir, a menos que deseen que los ataquen los escorpiones por no cerrar sus tiendas temprano. Antes de partir, considera apropiado que recuerden la lección de este capítulo:
A nadie le importan tus intenciones si fracasas.
El ejercicio de esta ocasión consiste en decir “No es mi culpa” todo el tiempo, hasta que logres creerlo y decirlo con convicción. Es engañarte a ti mismo, pero funciona de maravilla para evitar responsabilidades.
Así dice el maestro Habla.
Foto por wonderlane
Sigue: Capítulo 7 – En el que horribles castigos y desgracias caen sobre el idiota, por su propio bien.
@tiaxime
Ja,ja,ja,ja,ja,ja. Me encantó este capítulo.
Todo fracasado debe leer esto
. Encierra grandes enseñanzas
.
Freddy es el único fracasado capaz de leer esto, sorry tia xime tu época en internet ya acabó ahora solo apaestas en mi twitter como el spam de mi gmail. No me gimas..
Siento decepcionarte, pero esto no lo escribo yo. No suelo leerlo tampoco. Pero si te tomas la molestia de comentar para decir esto, es claro que eres un buen fracasado.
Awww que tierna historia.
Espero que muchos lo lean y se den cuenta de las estupideses que están haciendo ^^
Y si no, pues al menos harán que el resto de las personas nos veamos mejor