La extinción de la privacidad

[X] Por Tia Xime [ ] Consejos   30 de diciembre del 2010

Hemos perdido por completo nuestros secretos.



Todos pueden saber donde estamos, lo que hacemos, lo que sentimos, lo que escuchamos, lo que leemos. Lo peor de todo es que lo escribimos nosotros mismos. Regalamos nuestra información a cambio de entradas de cine o una campaña para salvar a los tigres sin dientes de Australia (que lastimosamente ya no existen, los extinguieron hace dos semanas un par de koalas rabiosos). A veces llenamos información sólo porque no queremos dejar cuadros vacíos en los formularios.

Ya ni siquiera las teorías de conspiración tienen gracia porque Wikileaks le ha revelado a todo el mundo que el espionaje no es más que prensa rosa que pasa por el correo interno de las instituciones diplomáticas. No hay hombrecitos verdes, nazis en la Luna, ni planes para conquistar el mundo. El futuro no me satisface.

Al perder nuestra privacidad dejamos de ser interesantes.



Nuestras vidas no tienen gracia alguna sin misterio. Gracias a Foursquare, sé que todos los miércoles vas a Starbucks y en Flickr están tus fotos de cuando pediste el café, en tu mejor camiseta irónica, que compraste gracias a una sugerencia de Amazon, donde están las listas de tus libros favoritos, incluidos aquellos que te gustarían de regalo. Puedo saber lo qué pensaste de mí al conocerme buscando tus mensajes de Twitter en esa fecha, saber qué temas te molestan gracias a los grupos de Facebook a los que perteneces, saber que mentías respecto a tu edad comparando las edades que tienes en cada red social y adivinar cuánto ganas basada en el cargo que ocupas (averiguado en LinkedIn). Si saliste a beber cuando dijiste que estabas trabajando hasta tarde, no es más que revisar si etiquetaron tus fotos el día siguiente en Facebook. Tu perfil de AdultFriendFinder me puede decir todas esas prácticas desagradables que te gustan en la cama. No hay nada que no pueda saber de ti si te busco en Google con paciencia. En fin, cuando llegue la hora en que debas decirme algo, casi que podré predecirlo ya que te conozco tan bien como si te hubiese tenido a mi lado toda la vida. Hasta podría adivinar tu clave de tarjeta de crédito si quisiera.

¿Recuerdan aquellos días en que acosar a alguien era algo reservado a gente obsesiva, desesperada y con talento para investigar?



Ahora todos pueden hacerlo. La sociedad que te rodea se enfada si no revelas todo de tu vida. Quieren que pertenezcas, que te integres, que dejes todos tus secretos para volverte alguien predecible, constante y que nunca se contradiga; porque todo queda registrado y lo van a sacar cuando lo necesiten para recordarte que no debes salir de tu rol. Nunca jamás puedes intentar cambiar porque tu pasado está ahí para que otros puedan recordártelo.

No hay misterios. No hay nada de qué hablar con lo que puedas sorprenderme. No hay nada que quiera contarte sabiendo que puedes publicarlo en cualquier momento. Ni siquiera dan ganas de tener sexo con una cámara cerca porque sabes que puede terminar en YouTube.

Tía Xime,
Consejo para guardar un secreto: No le prestes atención a quienes te los cuentan. Ni siquiera tú misma podrás recordarlo.

Imagen de denise_rowlands

 

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4 Respuestas para “La extinción de la privacidad”

  1. Tienes toda la razón :/

  2. Algo totalmente cierto, y sin ofensas ni sarcasmo..

    Que le pasó a la Tia Xime??

  3. Tia Xime, gracias por darle sentido a mi existencia.

  4. Me gusto mucho, en especial el ritmo de tu escrito, y siento que esta vez fue algo distinto (nuevo año nuevo estilo (?)).
    La verdad es que si no perteneces al grupo que esta en contra de la privacidad cuesta comunicarte, al parecer levantarse a coger el telefono y llamarte (ni siquiera estoy hablando de visitar gente) se esta volviendo anticuado.
    Maldito facebook.

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