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Capítulo 10
En el cual el fracasado regresa a sus errores.
Un delicioso beso con sabor a almendras y almíbar se planta sobre unos labios húmedos, que se encontraban suspirando y gimiendo, para continuar chupando los suaves labios, sus lenguas intercambiando saliva y pasión descontrolada. Como se pueden imaginar, Zibik no es ninguno de los involucrados en el beso.
Nuestro magnífico (y muy graduado perdedor) se encontraba días antes en la cima de la montaña, contemplando el vasto desierto a sus pies. Lo que vio lo dejó extasiado. Era una vista grandiosa que le permitía ver la majestuosidad con la que todo sucede en el desierto.
Los bereberes [...]









